4 abril, 2016
¿Sabes si tu periquito está enfermo?

Los periquitos son muy robustos y las enfermedades no son frecuentes en ellos. Pero evidentemente existen, y conviene tomarlas en serio. En cualquier caso siempre que el periquito se enferme conviene ir al veterinario para saber exactamente lo que tiene y ofrecerle así el mejor tratamiento. Por eso a continuación os vamos a ofrecer algunas […]

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Los periquitos son muy robustos y las enfermedades no son frecuentes en ellos. Pero evidentemente existen, y conviene tomarlas en serio. En cualquier caso siempre que el periquito se enferme conviene ir al veterinario para saber exactamente lo que tiene y ofrecerle así el mejor tratamiento. Por eso a continuación os vamos a ofrecer algunas descripciones de las enfermedades más frecuentes y, ante cualquier duda, no dudes consultar a un profesional.

En primer lugar, nunca automediques a tu periquito, aunque tengas ese remedio infalible que te dio la abuela o el producto que al periquito de la vecina le fue tan bien. Sin querer podrías matar a tu mascota. En cualquier caso perderías un tiempo muy valioso antes de llevarlo al veterinario.

Solo para algunas molestias leves, como diarreas, resfriados leves, parásitos externos… hay algún tratamiento que podrías intentar tu mismo. Pero si ves que tu pajarito no mejora o incluso empeora llévalo al veterinario de inmediato.

Es importante que vayas a un veterinario con experiencia en aves. Desgraciadamente, los veterinarios especializados en aves son la minoría. Muchos dicen que no hay mucho que hacer, que es difícil que un tratamiento llegue a funcionar en un periquito. Claro que es un animal más delicado que un perro o un gato, pero eso de que no hay nada que hacer en muchos casos no es cierto.

Señales que hacen sospechar que tu periquito está enfermo:

– Apatía, pía menos de lo normal
– Ojos lacrimosos
– El periquito duerme sin retirar una pierna en el plumaje
– El periquito “se acuesta” sobre la percha, apoyando el vientre y con la cola colgando
– El periquito mueve la cola con el ritmo de la respiración
– Ruidos al respirar, respiración forzada
– Excrementos líquidos o cambiados de color
– El plumaje se vuelve opaco
– El céreo cambia de color
– El periquito come notablemente menos o más de lo normal
– El periquito bebe notablemente más de lo normal
– Pérdida de peso
– Obesidad
– Jadea después de volar
– No vuela
– Cambios en la estructura o el color del pico o de las patas
– Regurgita sin estar pasando comida a su pareja
– De repente, la pareja o los otros periquitos de su grupo le rechazan o el evita el contacto con ellos
– Cualquier otro cambio repentino en sus costumbres

Si observas alguno de estos síntomas observa con detenimiento a tu periquito, podría estar enfermo. Si empeora o su comportamiento no se normaliza al cabo de poco deberías consultar a un veterinario.

Los periquitos no son quejicas, e intentan esconder cualquier síntoma de una enfermedad durante el mayor tiempo posible, ya que si vivieran en libertad dar un aspecto enfermizo sería convertirse en presa fácil de cualquier enemigo. Así que cuando tu periquito comienza a dar muestras de estar enfermo en realidad ya lleva así mucho tiempo y en todo caso necesita ayuda urgente.

Enfermedades – Posibles síntomas:

– Muda normal: El periquito pierde muchas plumas.
– Muda anormal: Las plumas salen deformados o cambiados de color.
– Muda francesa: Un periquito joven pierde las remeras y/o las timoneras.
– Ácaros (sarna aviar): Costras blancas alrededor de los ojos, del pico, de las patas y la cloaca. Deformaciones del pico.
– Parásitos internos: Pérdida de peso, diarreas, debilitamiento general y falta de apetito.
– Parásitos externos: “Bichitos” visibles en el plumaje y/o el periquito se rasca mucho.
– Diarreas: Excrementos líquidos.
– Resfriados: El periquito estornuda, duerme mucho, hace ruidos al respirar, mueve la cola hacia arriba y abajo al ritmo de la respiración, segregaciones por la nariz.
– Fracturas óseas: El periquito después de un accidente evita usar alguna extremidad.
– Tumores: Un bulto visible en alguna parte del cuerpo, el periquito no usa una pierna.
– Psitacosis: Falta de apetito, diarreas, respiración dificultosa, inflamación de los ojos, convulsiones, catarro, apatía…
– Enfermedad de Newcastle: Diarreas, tos, estornudos, ojos inflamados, respiración dificultosa, convulsiones, parálisis de alas y patas, temblores, torcer el cuello, huevos deformados.
– Tuberculosis aviar: Dependiendo de los órganos afectados: respiración dificultosa, diarreas crónicas…
– Huevo bloqueado: La hembra permanece apática, nerviosa, pone excrementos mezclados con sangre, en algunos casos se ve un bulto encima de la cloaca.
– Candidiasis: El pico y el buche recubiertos por mucosidades amarillentas, buche duro, diarreas, problemas respiratorios, falta de apetito.
– Aspergillosis: Problemas respiratorios, debilitamiento general, pérdida de peso, cansancio.
– Irritación del buche: Regurgitaciones abundantes, malolientes, espumosos, el periquito sacude la cabeza, bosteza, ingiere mucha arena, falta de apetito.
– Carencia de vitaminas: Dependiendo de la vitamina: infertilidad, muda anormal, parálisis, calambres, temblores, deformaciones óseas, raquitis, pico deformado, hemorragias internas, debilitamiento general, anemia, pérdida de peso…
– Sobredosificación de vitaminas: Dependiendo de la vitamina: endurecimiento del tejido muscular, pérdida de movibilidad de las articulaciones, deformaciones óseas…