24 marzo, 2016
Cuidado con los golpes de calor

  El verano ya está aquí y es el momento ideal para que tengáis muy en cuenta uno de los principales problemas al que se ven sometidas nuestras mascotas en esta época del año, el “golpe de calor”. Tanto perros como gatos son mucho más sensibles que los humanos al calor. Un día caluroso puede […]

Labrador retriever is posing with straw hat

Labrador retriever is posing with straw hat

 

El verano ya está aquí y es el momento ideal para que tengáis muy en cuenta uno de los principales problemas al que se ven sometidas nuestras mascotas en esta época del año, el “golpe de calor”.

Tanto perros como gatos son mucho más sensibles que los humanos al calor. Un día caluroso puede ser muy peligroso para su vida. El “golpe de calor” es una subida de temperatura interna del cuerpo del perro y puede ser mortal para ellos porque no tienen la misma capacidad humana para regular la temperatura de su cuerpo. No pueden regularla a través del sudor como nosotros, ya que no tienen glándulas sudoríparas repartidas por el cuerpo. Los perros eliminan el calor a través del jadeo y del sudor que expulsan por las almohadillas de los pies y por las zonas aisladas con poco pelo, como puede ser el vientre o el ano.

En las épocas de mucho calor, como en verano, y cuando hay un alto grado de humedad esta regulación puede no ser suficiente y se puede presentar el temido “golpe de calor”, que puede resultar mortal, pues acaba con las reservas de azúcar y sales del cuerpo del perro, produciéndose un colapso interno que puede acabar con nuestra mascota en apenas 15 minutos. Así que ¡poca broma!

Los perros más propensos a sufrir un golpe de calor son los cachorros y los perros mayores. Además también tienen un alto factor de riesgo los perros de pelo negro, ya que no reflejan la luz y absorben más el calor que los de pelo claro. También hay que tener especial cuidado con los perros que hacen ejercicio en tiempo caluroso, como el Greyhound, y los perros con morro chato, como el Bulldog.

Síntomas

– Aparecen cuando la temperatura interna supera los 42º.
– Astenia. Falta o decaimiento considerable de fuerzas,
– Temblores musculares y vómitos.
– Coloración azulada de la piel causada por la deficiente oxigenación de la sangre.
– Negativa a moverse.
– Respiración muy rápida o muy costosa.
– Aumento ritmo cardíaco.
– Alteración del color de las mucosas: encías, mocos de la nariz.
– Alteración de la salivación.
– Tambaleo.

Si el perro no es tratado a tiempo puede agravarse su situación y sufrir las siguientes consecuencias:

– Pérdida corporal de azúcar y sales.
– Petequias. Pequeñas manchas de sangre en la piel.
– Hemorragia gastrointestinal.
– Insuficiencia hepática.
– Insuficiencia renal.
– Edema cerebral.
– Fallo multiorgánico.

Si llega al veterinario en estado muy grave será muy difícil que consiga sobrevivir, por lo tanto es importante saber qué hacer si nos encontramos con este caso.

Tratamiento

– Lo primero que debemos hacer si observamos que nuestra mascota está sufriendo un golpe de calor es llevarla a un sitio fresco y enfriarla de forma progresiva. La zona más importante a enfriar es la cabeza y el cuello, sobretodo el cuello. La sangre que va al cerebro debe de ser enfriada para prevenir un daño cerebral y para bajar la velocidad de respiración.
– Poner al perro debajo de un chorro de agua y humedecerlo bien dejando correr el agua, eso sí, evitando que esté helada, pues le podría provocar un colapso. Hay que empezar por la cabeza y el cuello y, si tienes hielo a mano, situar un trozo en el puente de la nariz (especialmente importante para las razas de nariz corta), en las axilas y en los lados del cuello. Mantén el agua corriendo sobre el perro hasta que la respiración se haya calmado.
– Humedece la boca del perro, pero no esperes que beba mucha agua en este estado, porque puede que sea incapaz de tragar y demasiada agua puede ahogarle.
– Cuando el perro empiece a respirar más tranquilamente cierra el grifo y mantenlo bajo control humedeciéndole con toallas húmedas, una bajada demasiado rápida de temperatura también puede dañar el cerebro.
– Cuando la velocidad de respiración ya sea normal, dejar al perro sobre una toalla húmeda y darle un poco de agua.

Qué no se debe hacer

– Nunca envolver al perro.
– No poner la toalla húmeda sobre el perro, pues esto no permite que el calor salga. Recuerda que el calor asciende.
– No administrarle ni mojarle con agua helada, porqué podría dañarle el cerebro.

Una vez el perro se haya calmado, si no vuele a la normalidad rápidamente, llevarlo al veterinario para hacerle un reconocimiento y que le administre la medicación adecuada para acabar de recuperarse. Normalmente el veterinario suele administrar una dosis de corticoide para devolver la normalidad al funcionamiento del cuerpo del perro y ayudarlo a recobrarse del estrés sufrido.

Prevención

Ahora que ya sabemos qué puede suponer un “golpe de calor” en nuestra mascota debemos conocer cómo podemos evitar que esto suceda. Prevenir es mejor que curar.

– Asegúrate siempre que tu perro tiene agua y sombra. Si, por algún motivo, tienes que dejarlo en un sitio cerrado, asegúrate de que tenga muy buena ventilación, haya sombra disponible y que el agua esté a su alcance.
– Dale de beber regularmente para evitar deshidratación. El agua se debe renovar a menudo y se debe administrar en pocas cantidades.
– Sacar a pasear a nuestra mascota en las horas del día de menos calor (temprano por la mañana y por la noche) y evitar que haga mucho ejercicio.
– En verano, mejor dale de comer por la mañana o por la noche porqué después de comer los perros son más propensos a sufrir colapsos.
– En cachorros y perros mayores dejarles siempre una toalla húmeda o periódicos húmedos sobre los que se puedan tumbar. Si están en el jardín es bueno regar con aspersor para que el césped esté húmedo. Si están dentro de casa, el aire acondicionado o el ventilador pueden ser buenos aliados, pero asegúrate que el aire no esté dirigido directamente sobre ellos.
– Cuando el tiempo es muy caluroso no está de más subministrar a tu perro sales electrolíticas para prevenir el golpe de calor. Puedes usar bicarbonato sódico o electrolitos. Pon una cucharadita de té en la comida (en el agua no les gusta).
– Si sales de viaje en verano aparte de llevar sales o bicarbonato, no te olvides de llevar hielo y agua. Y si el perro está muy alterado ponle una toalla húmeda debajo donde se pueda tumbar para enfriarle más rápido a través de los pies, barriga y ano.
– Y JAMÁS LO DEJES DENTRO DE UN COCHE APARCADO. Si debes hacerlo por un corto espacio de tiempo recuerda dejarlo bajo una buena sombra, bien ventilado, con agua y una pequeña cantidad de electrolitos y glucosa.

Un golpe de calor puede ocurrir en un día relativamente templado, especialmente si ha estado haciendo calor en días anteriores. Así que, extrema las precauciones en verano.