22 abril, 2016
¿Cómo viven los gatos el frío?

  Con este frío tan intenso y los temporales de riguroso invierno de las últimas semanas seguro que os debéis de estar preguntando cómo viven vuestros pequeños felinos estas bajas temperaturas. Pues, al igual que muchos de nosotros. Los gatos son muy frioleros y muy sensibles a los cambios de temperatura. Si os habéis dado […]

Cute little ginger kitten is sleeping in soft blanket on wooden floor 

Con este frío tan intenso y los temporales de riguroso invierno de las últimas semanas seguro que os debéis de estar preguntando cómo viven vuestros pequeños felinos estas bajas temperaturas. Pues, al igual que muchos de nosotros.

Los gatos son muy frioleros y muy sensibles a los cambios de temperatura. Si os habéis dado cuenta, en invierno los gatos duermen más de lo habitual y van buscando por la casa las zonas más calientes para pasar el rato, ya sea delante del radiador, de la chimenea, sobre las mantas del sofá o encima de nuestro propio regazo.

El invierno es la época del año que más debemos cuidar a nuestras mascotas, en especial a los gatos, porque son mucho más propensos a caer enfermos. Si bien es cierto debemos diferenciar entre los gatos caseros y aquellos más aventureros:

Los gatos que viven en nuestros hogares disfrutan de una temperatura mucho más agradable, pero aún así se afanan por buscar los lugares más cálidos de la casa. Uno de los aspectos a tener en cuenta es que, en esa búsqueda por estar calentitos, podemos llevarnos alguna desagradable sorpresa. Permanecer mucho tiempo cerca de estufas, radiadores o chimeneas pueden terminar quemando el pelo de nuestro minino o dañar la piel del animal. Incluso podrían resecar su piel o provocar problemas respiratorios. Lo mejor en este caso es proporcionar a nuestro gato lugares de cobijo adecuados y calientes, sobretodo a los gatos ancianos, artríticos o los gatos sin pelo. Agradecerán mucho una cama caliente con una manta o incluso una cueva para gatos, de las que ya os hablamos en otro de nuestros posts. También existen otras opciones, como colocar una bolsa de agua caliente o una bolsa térmica sin conexión a la corriente. Podemos aprovechar la luz solar para que nuestros gatos puedan tomar baños de sol que los mantendrá calientes y humidificar el ambiente colocando un recipiente con agua encima del radiador o mediante un humidificador.

En esta época del año debemos cuidar también su pelaje, que es su principal herramienta de abrigo. Éste debe estar en estado óptimo para aguantar la bajada de temperaturas. Revisarlo periódicamente y cepillarlo a menudo para eliminar el pelo suelto son la mejores opciones.

El invierno también los predispone a comer más, ya que necesitan calorías que quemar para mantener la temperatura. Elegir un buen alimento, rico en proteínas y suficiente en grasas es esencial.

Si vuestro gato es de los que no se están quietos y suele pasar horas en el jardín o terraza, al regresar a casa debemos abrigarlo lo máximo posible y si presenta leves síntomas de hipotermia velaremos para que recupere el calor frotándolo con energía y acercándole a una fuente de calor. Siempre que salga a la calle y se moje hay que secarle bien el pelaje para quitar la humedad y evitar esos molestos resfriados. A pesar de su muda de pelaje, que les ayuda a preparar su pelo para el duro invierno, un gato que sale al exterior puede requerir un aporte de alimento extra, fortaleciendo así sus defensas. Aún así, debemos extremar el cuidado en los días más fríos y evitar que pase mucho tiempo fuera.

Para los más aventureros la opción es crear un refugio en el jardín. Éste no debe ser demasiado grande ya que los refugios pequeños conservan mejor el calor. Una caja de color oscuro (atrapa mejor el calor) podría servir. La puerta de entrada no debe ser muy grande para evitar la pérdida de calor y debemos orientarla en lugares resguardados de las corrientes de aire. Para aislarla mejor podemos colocar un pequeño tejado para que no penetre la lluvia y colocar un material aislante en el interior. Lo mejor es optar por la paja o el “porexpan”. Y, por último, mejor que los refugios no estén a ras de suelo, con la ayuda de unos pallets de madera le daremos un poco de altura.

Pero por muy aventurero que sea lo que debemos evitar es que pase la noche fuera, ya que corre el riesgo de coger una severa hipotermia que puede incluso llevarle a la muerte. Así, que ¡mucho cuidado!

Si notas que tu gato tiene los ojos llorosos, estornuda, moquea y está apático e inactivo, llévalo al veterinario para evitar que el resfriado se complique y pueda llegar a afectar sus pulmones.